martes, 19 de enero de 2010

Día 11: En busca de los bultos perdidos

Hoy 19 de Enero, el día comenzó a las 9, como está prescrito (hora de la BAE Gabriel de Castilla, 2 horas más que en España).

A las 8:50 o así se arranca automáticamente el generador y a las 9, hora de la diana, suena una música que los marías del día eligen. El día empezó bien, con Guns'n Roses y otra buena música bien elegida.

El desayuno se sirve hasta las 10 y, como ya dije, son los marías los que sirven los cafés, tostadas, ... a la gente, que permanece sentada en las mesas. De esta dinámica la fuimos aprendiendo sobre la marcha.

Después de esto, nos pusimos manos a la obra para localizar nuestras maletas, que están un poco dispersas por la base. Hemos visto algunos de los bultos y paquetes, pero no sabemos si están todos. Supuestamente deberían haber llegado ya. Los equipos que trajimos con nosotros desde España todavía están en el barco. Nos lo pasarán a lo largo de la mañana.

A medida que pasa el tiempo nos vamos poniendo un poco nerviosos puesto que no aparecen todos nuestros bultos. Faltan algunos clave para el trabajo que tenemos que desempeñar: la maleta de los motores, la placa base donde colocamos el sistema de perforación y una especie de columpio/andamio que hicimos en Madrid para ayudarnos a sacar los tubos-broca.

Al cabo de 1 hora o así apareció la caja de los motores... uffff..... de los otros paquetes no hay señales de vida, pero bueno, lo intentaremos arreglar. Por lo menos, teniendo los motores, podemos perforar.

El resto de la mañana la pasamos "tomando prestado" material y haciendo inventos para poder construir los elementos que nos faltaban: la base de perforación y el andamio. Unas horas más tarde ya lo teníamos resuelto con unos hierros y tornillos que encontramos por la base.

Además, echamos una mano en las tareas de tirar/recoger la manguera que va desde el barco a la base para bombear el gasoil que utilizamos.

El Las Palmas, amarrado a tierra para tirar la manguera del gasoil


Mientras tanto, Víctor y Olga fueron con unos conocedores de la zona para identificar dónde perforamos. No os podéis imaginar las vistas y paisajes que se ven desde el lugar elegido. Impresionantes!!!

Claro, pero siempre tiene que haber una pega: sólo nos pueden ayudar a transportar material con vehículos de la base (quads de cadenas) hasta la mitad del recorrido. Más allá de un cierto punto, por la pendiente que tiene el terreno y por cuestiones medioambientales no pueden subir. Dicho de otra manera: TENEMOS QUE PORTEAR LOS CASI 700 Kg. A PIE-ESPALDA-BRAZOS.... subiendo por una pendiente bastante empinada.

A las 15:30, hora local, comemos. Vaya como cocinan las dos cocineras!!!

Una vez cogidas fuerzas empezamos a subir material. Llevamos todo el material al punto intermedio (hasta donde pueden llegar los quads) y empezamos a subir lo que nos da tiempo... hasta que terminamos exhaustos.

Siempre andamos con un equipo de comunicaciones para estar en contacto continuo con la base o cualquier persona.

He ascendido a comandante! (me la dejaron para bajar; hacía mucho frío)


Cuando llegamos a la base, casi derrengados, asistimos a un "acto militar protocolario": se rinden honores / hiza la bandera británica y portuguesa ya que, con nosotros, desembarcaros unos ingleses y un portugués.





Luz a la 1:30 horas de la madrugada


Después de eso, cena calentita (por cierto, he dicho que aquí se come de escándalo?), ducha igualmente calentita y a la cama.

lunes, 18 de enero de 2010

Día 10: Tierra!!! tierra!!!!! ...por fin tierra!!!

Durante la noche, navegamos las aproximadamente 6 horas que separan la isla del Rey Jorge de Livingston, donde está la Base Antártica Española Juan Carlos I.



Pingüinos nadando y saltando (son los puntos negros)




Glaciar cercano a la base búlgara, que está en la misma isla


Nos despertamos sobresaltados a eso de las 7:30 por un ruido que procedía de la toldilla de popa que, finalmente, resultó ser la grúa que usan para descargar los contenedores. Comenzaban las maniobras de desembarque de cierto material que debía quedarse en la BAE Juan Carlos I, junto a dos personas que nos acompañaron hasta aquí: Nacho y Luis.


Luis, un chico chileno que viene a los trabajos de remodelación de la base


Nacho, el meteorólogo de la base


El tiempo en la Antártida, al menos en estas latitudes, parece que es el que se aprecia en las fotos: todo el tiempo cubierto de nubes y, a veces, lloviendo. En cambio, la sensación térmica no es muy fría. Yo diría que, cuando no hace viento, estará alrededor de los 5-7 grados.

Así que, a falta de algo mejor que hacer, nos congregamos en toldilla unos cuantos para ver las operaciones.


William (un chico de la Universidad de Alcalá) y Olga


Pepe, el cotramaestre


Claudia y Víctor


Pablo, el médico, y Víctor (el tío aparece en todas las fotos!! ;-D )


Como a eso de las 18:30, tras una espera interminable, reanudamos rumbo a Decepción después de haber cargado un cierto material que estaba en un barco chileno fondeado junto a la Juan Carlos I.

Nos quedan como unas 4 horas hasta llegar a Decepción.

Desembarcamos como a las 22:30 aunque claro, parecía que eran las 5 de la tarde, a juzgar por la luz de sol que había.

BAE Gabriel de Castilla desde el BIO Las Palmas


Nos tuvimos que poner un traje especial (que por aquí se suele denominar Teletavi por el aspecto que tiene uno cuando se lo pone) para poder bajar a la embarcación que nos lleva a tierra. El traje es el que permite que uno sobreviva unos 10-15 minutos si se cae al agua, frente a los 1-1.5 minutos que puede sobrevivir sin él debido a la temperatura del agua.

Así que nos enfundamos en traje y metemos las botas en una bolsa de basura. Víctor se queda a cargo de la bolsa con las botas de Yolanda, de él mismo y mías. Supuestamente, era lo único que debíamos llevar con nosotros puesto que el resto de las maletas las llevarían en el siguiente desembarque. El plan original era: llegamos a tierra, nos quitamos los trajes, nos ponemos las botas y metemos el traje de vuelta en la zodiac para volver al barco.

Ese era el plan original, el que finalmente hicimos fue: nos quedamos esperando unos 20 minutos en la playa a que vuelva la zodiac con nuestras botas porque Víctor se había olvidado de la bolsa ;-D

Bueno, después de este episodio gracioso, entramos en la base y nos enseñan nuestras habitaciones.

Módulo de vida de la base. Nuestra habitación es la de la ventana de la derecha


Son habitaciones compartidas por 4 personas en 2 literas. Víctor y yo compartimos habitación con dos militares de la base, Raúl y Rafa.

Es casi como un hotel. No se me ocurre qué necesidad puede uno tener que no esté cubierta en esta base. Increíble!

Un detalle ejemplo de lo que digo: cuando nos llevan a las habitaciones que teníamos previamente asignadas, nos encontramos con 1 bombón en cada cama, a modo de bienvenida!!

BIO Las Palmas desde la Gabriel de Castilla


Nos vamos a cenar y nos cuentan las normas de la casa. Algunas suenan un poco raras pero, después de estar un día o dos en la base se entiende el sentido. Por ejemplo:

- Diana a las 9 de la mañana
- Desayuno hasta las 10
- TODOS los científicos (que vayan a estar más de 1 semana en la base) hacen las tareas de "casa" en la base. Esto incluye: poner la mesa, repartir platos, barrer, fregar el suelo, repartir platos, recoger platos, lavar baños, hacer las camas, ayudar en la cocina, ... Son las "marías". Cada día hay 2 marías que hacen todas estas tareas. La gente se va turnando, claro. Nosotros, como sólo vamos a estar 1 semana no tenemos que entrar en los turnos. ;-)
- Comida a las 15:30 horas
- Cena a las 22:30 horas
- La diferencia horaria es de 2 horas con España
- Todo el que salga por la isla debe llevar un walkie para comunicarse y estar localizado
- A la 1:30 horas se apagan los generadores y, por tanto, no hay luz ni calefacción
- Ahorrar agua al máximo
- Duchas 1 vez cada 2 días
- Para evitar que los piroclastos entren en el módulo de vida, todo el mundo se quita las botas en la entrada y entra en calcetines o zapatillas. El piroclasto es un polvillo muy muy fino que se mete en todos lados y fastidia ordenadores y todo lo que pille.

Base española, claro!




Algunos habitantes de la isla


Nos vamos a la cama. Estamos rendidos y hartos de tanto barco ya ;-)

domingo, 17 de enero de 2010

Día 9: Empezamos a estar un poco hartos de barco

Seguimos cruzando el Mar de Hoces a los inexorables 11 nudos. Ya queda menos.

La noche ha sido tranquila, sin sobresaltos. Ya estamos acostumbrados a las oscilaciones, aunque tambiŽn es verdad que ahora nos movemos menos.

Vamos en dirección hacia las islas Shetland del sur. En concreto, hacia el estrecho de Nelson.

Como a eso de las 12 de la mañana pasamos el paralelo 60, lo que nos adentra, ahora ya sí, en la Antártida. Poco después dejamos el Mar de Hoces para pasar al Mar de Bransfield, mar que rodea esas islas.

Dio la casualidad de que el Buque Hespérides estaba prácticamente en nuestro camino, por lo que casi sin apenas alejarnos de nuestra ruta, se organizó un "encuentro". Yo creo que ha sido de los eventos más fotografiados de toda la historia de la Armada: 21 científicos en Las Palmas, más los del Hespérides, más otros tantos tripulantes de ambos barcos, ... haciendo fotos.

Buque Hespérides desde el Las Palmas


El comandante, el segundo, el contramaestre (Jose, buena gente) y Enrique, en el alerón de estribor rindiendo honores al Hespérides



B.I.O. Hespérides


Nosotros también aprovechamos, claro


Y seguimos nuestro rumbo.

Después de atravesar el estrecho de Nelson, la primera parada fue la base argentina de Jubany, al noreste.



Allí fuimos a recoger a 3 científicos que vienen a Decepción.

Soplaba mucho mucho viento, lo que hacía que casi no se pudiese estar en los alerones del puente.

Soplaba fuerte viento




En estas latitudes comienzan a verse icebergs, islas heladas, ... verdaderamente indescriptibles los paisajes de aquí. A pesar de que, como digo, hacía un frío que pelaba, era imposible no salir a los alerones para tratar de fotografiar estas vistas.

Iceberg inmenso desprendido de alguna de las islas Shetland



Glaciar de la Isla del Rey Jorge


Y, como digo, llegamos Jubany, donde el comandante y Andrés Barbosa desembarcaron para hacer una visita protocolaria.





Ahí permanecimos fondeados unas horas. Mientras volvían, cenamos tranquilamente ya que el barco no se movía y estuvimos socializando con algunos suboficiales. Buena gente.


Una perla literaria de alguien que solía transitar por estas latitudes

sábado, 16 de enero de 2010

Día 8: La verdadera cara del Mar de Hoces

La crónica de este día hay que empezarla como a las 3 de la madrugada, hora a la que el Mar de Hoces empezó a dar la cara. Las oscilaciones iban de +/-30º y con algunas aceleraciones registradas por los acelerómetros del iphone de casi 1g. Vamos, para que tengáis una visión gráfica, casi nos tira de la cama. Tuvimos que usar un pijama de velcro que nos dieron. ;-)

Registro de las oscilaciones del barco


Afortunadamente, no duró mucho. Sólo unas cuantas horas. Tuvimos un mar 4 o 5, con fuerte marejada. A pesar de ello, el comandante etiqueta estos momentos como un Drake "medio".

A partir de este momento, la mar se relajó y ha sido muy suave casi todo el tiempo.

Una vez acostumbrado el cuerpo, incluso pudimos empezar a pensar en bajar de la cama ;-) Claro, eso no fue hasta las 12:30 - 13:00. Hasta entonces, posición fetal con culo pegado a la pared (para tenerlo como referencia, claro está).

Después de no haber cenado el día anterior y no desayunado esa mañana, ya tenía bastante hambre. Me fui directo a la "línea" (así le llaman al self service donde se recoge la comida) y cogí un par de filetes empanados que era el segundo plato del día. Me los comí tan rápido como me permitieron los vaivenes y, con la misma, los eché a la misma velocidad. Moraleja: no se puede comer tan rápido. Pero bueno, por ahora ha sido esa la única vez que he vomitado en todo el camino; lo que también me recuerda que ya perdí la porra.

Ya todos nos hemos hecho a estas condiciones, por lo que vamos deambulando por el barco con total normalidad.

Tras ese exceso de confianza, nos fuimos al puente en donde, curiosamente, la sensación de estabilidad es bastante mayor, a pesar de estar más alto. Otra curiosidad del puente es que la apreciación de la velocidad es notablemente menor. Casi parece que estás parado, cuando el barco va a los tradicionales 11 nudos (como unos 20 km/h, más o menos) de velocidad de crucero.





Atardecer desde el alerón de estribor


Como se ve en las fotos, pasados aquellos momentos más moviditos, el resto del día fue bastante bueno. Apenas había olas.

No obstante, es indescriptible la sensación de agua, más agua, y más agua... mires hacia donde mires. Te das cuenta de lo insignificante que eres...

En resumen, ya los días se van sucediendo de manera aburrida, puesto que tampoco puedes hacer más cosas. Ya nos queda poco para salir del Mar de Hoces.

viernes, 15 de enero de 2010

Día 7: Primer día de barco

Como a eso de las 8 de la mañaana tocaron diana. Habitualmente esto no se hace, pero en esta ocasión se hizo así para contarnos y comprobar que no faltaba nadie. Dormimos francamente bien... claro, estábamos en puerto.



Los científicos que faltaban por embarcar fueron llegando. Dimos los pasaportes al segundo oficial para que despachara con los de aduanas argentinas.

Víctor, Antonio Alcami y Mario Manríquez


Unos minutos más tarde de las 10 de la mañana se soltaron amarras y el barco, con toda la dotación, los 21 científicos, los de Navantia (que nos acompañaban durante las primeras millas para comprobar que la reparación se había hecho correctamente) y el práctico argentino cogi— rumbo Este por el canal Beagle.

Soltando marras


Yo, María Antonia y Paco, de Navantia (los que vinieron a arreglar el desaguisado).


Todo el equipo de Navantia, nosotros y el comandante del Las Palmas


El desaguisado (fue el segundo cilindro, el que está a mi izquierda)


Todo fue acorde a lo esperado. Era como navegar por una bañera por lo calmada que estaban las aguas. Eso sí, con unas vistas impresionantes.
Claro es el Beagle... a ver qué nos depara el Drake (o, mejor dicho, el Mar de Hoces).



Algunas vistas


Una pingüinera


Algunos pájaros que nos están acompañaando todo el camino


El día no pudo ser mejor: soleado, sin apenas viento, temperatura primaveral... qué más se puede pedir?

A lo largo del trayecto, los de Navantia vieron que la junta de la tapa del árbol de levas estaba picada y perdía bastante aceite por ahí, por lo que decidieron cambiarla antes de marcharse de vuelta. Esta operación les llevó unos 20 minutos o así.

6 horas más tarde (serían las 4 de la tarde), cuando lleg‡bamos al final del Beagle, un barco vino a recoger al práctico y a los de Navantia para devolverlos a Ushuaia. La maniobra de desembarque se hizo por la toldilla de popa.

Desembarco


Poco después dejamos el Beagle y, con él, las buenas condiciones que hasta ahora habíamos tenido: pasamos a mar un poco revuelta.

Víctor, en un alarde de valentía, incluso sacó el ordenador para trabajar. Lógicamente, 3 minutos después tuvo que apagarlo y meterse en la cama en posición fetal (nos dijeron, y hemos podido comprobar en nuestras propias carnes, que es la mejor postura para evitar marearte).

Así pues, serían como las 8 de la tarde más o menos cuando, sin cenar ni nada, nos metimos en la cama en posición fetal con la espalda pegada a la pared.

jueves, 14 de enero de 2010

Día 6: A ver si nos vamos moviendo ya, que estamos que nos subimos por las paredes

Salvo que a última hora cambien las cosas, parece que las últimas noticias de ayer se van confirmando: saldremos mañana viernes a las 10am.

Esta mañana han venido a recoger todas las maletas y las hemos subido al barco. Como hemos sido de los primeros en llegar nos hemos podido permitir el lujo de elegir camarote y camas. Víctor hasta tiene vistas al mar (no sé si eso es bueno o no, dadas las circunstancias). Además, la cama de 1 metro de ancho se ve sensiblemente reducida por la escotilla... pero no me la quiere cambiar!! Bueno, intentaré convencerle para ir turnándonos para que no sea él el que se fastidie siempre.

Esta noche ya dormiremos allí, en el barco.

Después de la mudanza, hemos vuelto al hotel, donde nos han dejado que permanezcamos todo el tiempo que queramos sin coste extra. Así, hemos podido usar internet, descansar, ducharnos, ... tranquilamente. Lo cierto es que esta gente del hotel son encantadores.

Ahora, en un rato, nos iremos para el puerto a tomar posesión de nuestras camas.

Vamos a organizar una porra para ver cuántas veces vomitaremos a lo largo del viaje:

William: 4 veces
Yolanda: 3 veces
Víctor: 1 veces
JA: 0 veces
Olga: 0 veces
Nacho: 0 veces

...a ver si se une alguien más. Lo iré anotando.

William tiene razón: tenemos que definir los criterios que establecerán la distinción entre una pota y la siguiente. Convenimos que entre una y la siguiente deben pasar más de 15 minutos para que sea considerada una más.

A partir de ahora no sé cómo será la conexión a internet. Iré escribiendo cada día y subiéndolo cuando pueda.

En las fotos se ven algunos detalles del barco:

El baño del camarote de los científicos





Camarote de científicos con las camas literas


Cámara de científicos


Ushuaia de noche, a la vuelta de cenar. Ya está todo preparado para zarpar mañana.